domingo, 20 de noviembre de 2016

Domingos...

Me gusta levantarme por la mañana y ver la luz entrar por las rendijas de la persiana. 
Me gusta levantarme y llevar calcetines para no tener frío en los pies cuando voy descalza por casa.
Me gusta poder tener unos minutos en los que apago la alarma y me quedo ahí, tumbada en la cama sin hacer nada más que sentir las sabanas un ratito más.
Me gusta el olor del café mientras me acabo de despedir de ese sueño que se quedará en la almohada esperando a otro día en que se pueda volver a reprodu ir en mi mente.
Me gusta el sabor del café, ese que es cómo tu batería particula, ese que huele a canela y tiene un regusto a dulzor.
Ese dulzor que desaparece dando lugar al olor de pan caliente y a ese crujido cuando lo muerdo.
Me gustan esas mañanas en las que puedes dedicarte a ti, a tu tiempo, a tu locura particular.
Son necesarios esos días en que tienes demasiados "me gusta" en mente como para recordar que mañana es lunes, otra vez.

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