¿Por qué?
¿Por qué tú?
Tantas veces me digo a mí misma sí no hubiera sido más fácil alejarse, huir, olvidar...
La verdad es que otras tantas creo que no, que lo bueno es la razón principal de que esté aquí, de que estemos los dos aquí.
De eso se trata supongo, el tiempo ha hecho mella en nuestros interiores, en nuestros corazones, en nuestras mentes... ahora sólo queda esperar y saber sí la realidad es un sueño, una ficción o la más grande de las locuras.
Con esta realidad me refiero a la mía, cada uno de nosotros tenemos una así que no os voy a obligar a entender mi realidad pero si a aceptarla.
Nadie más que tú y yo puede entender lo que tenemos sin ser tú o sin ser yo.
Se puede entender a medias pero siempre genera comentarios, genera preguntas, dudas, prejuicios...
Nadie lo entiende.
Nadie lo sabe.
Nadie conoce el hecho de que cuando dos
Intranersos como los nuestros se conocen nada vuelve a ser lo mismo. Nada se parece a lo anterior. Nada vuelve a ser totalmente perfecto si piensas en un mundo sin el otro.
Pero luego llega el momento.
Llega, porque lo hace siempre, yo sé que algún día no será como ahora, no nos veremos igual, no hablaremos igual, no nos conoceremos igual... pero sí que sé que nos querremos igual y que cuando todo eso pase seremos capaces de decirlo todo y decir nada en una sola mirada.
Supongo que eso es lo bueno de tu y yo, supongo que las miradas lo dijeron todo una vez y supongo que las miradas lo dirán todo alguna vez si es que hace falta.
Yo sólo sé que actualmente a mi lado o en la distancia, por muchas tormentas o piedras en el camino siempre hay la luz, esa que guía al uno hacia al otro para estar juntos.
No sé realmente lo que es, no sé si es una luz, una línea o una vida, lo que sí sé y muy certero es que no imagino un mundo sin ti ahora.
*
Intranerso: dícese del universo personal que todos guardamos en el interior de nosotros mismos. Es un rincón de difícil acceso y al que no se suele dejar entrar a cualquiera. No se ha logrado determinar con exactitud si se encuentra en la cabeza o en el corazón.
Carlos Hernández