Duele. Estoy en una encrucijada entre mi corazón y mi mente.
No sé como actuar.
Me pierdo, me consumo como el viento ante un muro de piedra.
Soy esa grieta que puede hacer que el suelo se derrumbe bajo tus pies.
Sólo puedo pensar en la facilidad que tengo para fastidiarlo todo, para destrozar las cosas buenas que tengo en mi vida.
Pienso y reviento.
Me rompo, te destrozo y siento que sólo duelo.
Doler como antítesis de hacer feliz, esa soy yo; ese torbellino que arranca todas las flores de un jardín después de florecer.
Florecer para marchitarse, para no vivir, para perder cada uno de los pétalos a cada paso que doy.
Avanzo de dos en dos y parece que sólo me mueva un centímetro.
Moverme. La necesidad de hacerlo me corroe pero la parálisis es más intensa.
Ojalá la intensidad de mis acciones la pudiera frenar mi mente o mi cuerpo.
Debilidad. Es la palabra que me define, es la oscuridad que me llena de temor a cada paso que doy todos los días. Son meses de locura de desesperación de soledad.
Soledad ante el acantilado de mis temores y mis sueños; rotos.
Soledad ante la vida que me roba el animo de existir.
Soledad por andar sin pisar el suelo que sienten mis pies al moverme por el mundo.
Soledad por fingir que la luna brilla todas las noches y yo estoy feliz.
Ocurrencia de la vida esa de fingir que todo va bien, que la felicidad abunda y que yo no estoy rota por dentro, que yo, no he roto mi corazón en tantos pedazos que ni mi mente puede guiar a mi cuerpo por el mundo.
Bendita soledad, absurda amargura que me inunda.
Ojalá ser ingenua, ojalá encontrar la felicidad en esos instantes de mi vida que desaparecen de forma demasiado fugaz.
Duele, lo hace como sinónimo de vivir; de vivir la vida que uno elige, de hacerlo para poder dejar ese sufrimiento y encontrar la libertad.
Draft about me
Hay un poquito de mí en cada historia, en cada palabra y en cada punto o coma.
viernes, 23 de marzo de 2018
lunes, 9 de octubre de 2017
Ojalá siempre, nunca, todo y nada
Ojalá nevara ahora mismo,
creo que ya lo hace dentro de mi.
Llevo días con las manos heladas, creo que es un reflejo de mi alma.
Llevo días que soy incapaz de poder escribir.
Me preguntaría por que pero ya lo sé.
Quiero escribir(te) pero no puedo. Ojalá fueras capaz de entender mi necesidad de que vuelvas.
Quiero escribir(te) y sabes, creo que será la única forma de poder salir de este mundo a lo Frozen.
Empieza a hacer demasiado frío y se está volviendo insoportable.
Ya no sirve el humo de mis cigarrillos a medianoche, era demasiado bueno tenerte.
Ya ni el sol sale a verme por las mañanas, se ha acabado la alegría, se ha acabado la vida.
Yo ya hace días que no vivo. Sobrevivo. Mis alegrías son la intención estúpida de un niño de tres años al descubrir algo que después va a romperle por dentro sin él saberlo.
Sigo buscando esa manera de soñar, de soñar(te) despierta y no tener que dormirme para verte en mis pesadillas.
Sería demasiado bueno ahora mismo, sería imposible tener(te), sentir(te) ahora mismo. Estás demasiado lejos y no sé cuanto te he alejado de mi puerto marinero.
Ojalá un buen control de las olas del mar en mi corazón, ojalá fuéramos capaces de cruzar espadas en batallas para que dejaran de ser eternas.
Ojalá pudiera volver a ser principesa de las dudas infinitas, que las borraras y me hicieras clara como el cielo en la madrugada.
Ojalá puedas volver algún día, ojalá que sea pronto para que deje de ver pasar sapos hasta que vuelvas.
creo que ya lo hace dentro de mi.
Llevo días con las manos heladas, creo que es un reflejo de mi alma.
Llevo días que soy incapaz de poder escribir.
Me preguntaría por que pero ya lo sé.
Quiero escribir(te) pero no puedo. Ojalá fueras capaz de entender mi necesidad de que vuelvas.
Quiero escribir(te) y sabes, creo que será la única forma de poder salir de este mundo a lo Frozen.
Empieza a hacer demasiado frío y se está volviendo insoportable.
Ya no sirve el humo de mis cigarrillos a medianoche, era demasiado bueno tenerte.
Ya ni el sol sale a verme por las mañanas, se ha acabado la alegría, se ha acabado la vida.
Yo ya hace días que no vivo. Sobrevivo. Mis alegrías son la intención estúpida de un niño de tres años al descubrir algo que después va a romperle por dentro sin él saberlo.
Sigo buscando esa manera de soñar, de soñar(te) despierta y no tener que dormirme para verte en mis pesadillas.
Sería demasiado bueno ahora mismo, sería imposible tener(te), sentir(te) ahora mismo. Estás demasiado lejos y no sé cuanto te he alejado de mi puerto marinero.
Ojalá un buen control de las olas del mar en mi corazón, ojalá fuéramos capaces de cruzar espadas en batallas para que dejaran de ser eternas.
Ojalá pudiera volver a ser principesa de las dudas infinitas, que las borraras y me hicieras clara como el cielo en la madrugada.
Ojalá puedas volver algún día, ojalá que sea pronto para que deje de ver pasar sapos hasta que vuelvas.
domingo, 7 de mayo de 2017
Ojalá...
Y ojalá estuvieras aquí, ojalá supieras usar tus superpoderes para ver y entender lo que está pasando, lo que estoy pasando.
Ojalá fueses capaz de estar, de volverme a llevar a casa, de volverme a hacer feliz sin que pensara en que la caída me va a partir en pedazos.
Ojalá tuviera un paracaídas o unas alas para poder sobrevolarlo todo y no morir en el intento, rota en pedazos en ese mar tan azul.
Ojalá todo fueras tú, como antes, como ese tú. Te lo has llevado y sigo aquí esperándole, esperando algo mágicamente extraño que aparentemente ha desaparecido.
Ya no estás y no vas a venir a por mí, vas a seguir rompiéndome lo pedazos en trozos más y más pequeños. Vas a acabar volviéndolos polvo, haciendo que no pueda volver a recuperar esas partes, que se queden en polvo, que se pierdan entre la arena de las dunas de ese desierto. Ese que será mi tumba o que será mi cuerpo cuando hayas acabado de romper los pocos trozos que quedaban de mí, los pocos trozos que había recompuesto para poder volver a vivir.
lunes, 17 de abril de 2017
Convirtiendo defectos en virtudes...
Hacía demasiado tiempo que me echaba de menos.
Hacía tanto que hasta me había olvidado de escribir aquí.
Que conste, que perdure en este espacio cibernético en el que mueren todas las palabras que nacen.
Que conste que no he dejado de escribir, que no he dejado de quererme.
Que conste que sigo siendo yo, que no me he abandonado. He seguido viviendo pero abrumada por mi mundo llegué a dejar de pensar en mí. Por eso yo sabía que echaba algo de menos, a mí.
Echaba de menos hablar conmigo en los sueños, en la ducha, ante el espejo...
Echaba de menos conocer cada pequeño recoveco que hay en mí.
Echaba tantas cosas de menos que sabía que no podía abandonar, no debía abandonarme.
Siempre he sido yo, me considero firme ante mis decisiones, me considero luchadora a tiempo parcial porque en mis sueños suelo sumirme en un descanso que parece eterno.
Ahora sé, ahora me entiendo, ahora sé que debo buscar y querer en mi mundo para seguir queriéndome.
Para seguir estando sin olvidarme.
Para seguir escribiendo.
Para seguir soltando mis miedos y permitir a esa parte de mí que se esconde la libertad de salir a la luz.
Para seguir siendo yo, lanzando todos mis miedos al vacío que hay entre mis manos y que tú lo hagas pequeño, lo hagas tan minúsculo que sea capaz de no echarme de menos en mucho tiempo.
Y es que esto es por ti, tú no lo sabes, lo desconoces pero es real.
Es algo extrañamente perfecto y sutil.
Es algo que hace que los males desaparezcan y que lo único que perdure de ellos sean las cicatrices y los aprendizajes. Y es que esto es lo que tú haces, los abrazas, los unes a mí.
Tú haces que mis defectos se conviertan en virtudes.
Hacía tanto que hasta me había olvidado de escribir aquí.
Que conste, que perdure en este espacio cibernético en el que mueren todas las palabras que nacen.
Que conste que no he dejado de escribir, que no he dejado de quererme.
Que conste que sigo siendo yo, que no me he abandonado. He seguido viviendo pero abrumada por mi mundo llegué a dejar de pensar en mí. Por eso yo sabía que echaba algo de menos, a mí.
Echaba de menos hablar conmigo en los sueños, en la ducha, ante el espejo...
Echaba de menos conocer cada pequeño recoveco que hay en mí.
Echaba tantas cosas de menos que sabía que no podía abandonar, no debía abandonarme.
Siempre he sido yo, me considero firme ante mis decisiones, me considero luchadora a tiempo parcial porque en mis sueños suelo sumirme en un descanso que parece eterno.
Ahora sé, ahora me entiendo, ahora sé que debo buscar y querer en mi mundo para seguir queriéndome.
Para seguir estando sin olvidarme.
Para seguir escribiendo.
Para seguir soltando mis miedos y permitir a esa parte de mí que se esconde la libertad de salir a la luz.
Para seguir siendo yo, lanzando todos mis miedos al vacío que hay entre mis manos y que tú lo hagas pequeño, lo hagas tan minúsculo que sea capaz de no echarme de menos en mucho tiempo.
Y es que esto es por ti, tú no lo sabes, lo desconoces pero es real.
Es algo extrañamente perfecto y sutil.
Es algo que hace que los males desaparezcan y que lo único que perdure de ellos sean las cicatrices y los aprendizajes. Y es que esto es lo que tú haces, los abrazas, los unes a mí.
Tú haces que mis defectos se conviertan en virtudes.
jueves, 26 de enero de 2017
Profundidad...
Eres tú y soy yo, es el ritmo de las palabras el que nos mueve en la misma dirección. Es ese río de sentimientos y pensamientos el que nos guía por la senda hacia la sabiduría, hacia la realidad, hacia lo que de verdad debe importarnos.
Esa senda es complicada, es lo suficientemente resbaladiza como para caer al primer paso. Yo lo hice. Resbalé. Lo hice hasta tal punto que sigo esperando algo que sé que no debo esperar, lo hice tanto hasta tal punto que escondo el dolor tras una sonrisa y conversaciones banales todos los días. Lo hice, lo he hecho y sé que lo volveré a hacer.
La pregunta es como arreglarlo, o más bien, cómo arreglarme.
Estoy destrozada hasta tal punto que creo que ya no puedo encontrar las piezas que encajen para volver a juntarme.
Simplemente vivo al día, al momento, vivo con la esperanza de mantenerme firme y no derrumbarme a pedazos cada mañana. Quiero seguir intentándolo pero sólo porque sé que necesito seguir adelante.
Esa senda es complicada, es lo suficientemente resbaladiza como para caer al primer paso. Yo lo hice. Resbalé. Lo hice hasta tal punto que sigo esperando algo que sé que no debo esperar, lo hice tanto hasta tal punto que escondo el dolor tras una sonrisa y conversaciones banales todos los días. Lo hice, lo he hecho y sé que lo volveré a hacer.
La pregunta es como arreglarlo, o más bien, cómo arreglarme.
Estoy destrozada hasta tal punto que creo que ya no puedo encontrar las piezas que encajen para volver a juntarme.
Simplemente vivo al día, al momento, vivo con la esperanza de mantenerme firme y no derrumbarme a pedazos cada mañana. Quiero seguir intentándolo pero sólo porque sé que necesito seguir adelante.
Yo misma...
Es triste, es duro, es difícil, lo es cuando todo acaba de repente, cuando todo acaba sin que tu puedas darte cuenta y protegerte ante ese final.
No es que acabe realmente pero no te lo esperas, empieza con algo o alguien y evoluciona, lo hace hasta tal punto que no puede sostenerse más y acaba derrumbándose. Yo hago lo mismo. Muchas mañanas, demasiadas tardes, infinitas noches. Caigo, me derrumbo entre las sabanas y espero que el día acabe, que ese momento se desvanezca como la luz del sol tras las montañas.
A veces me cuesta desprenderme de mis pensamientos en ese punto pero soy de las que cree que no hay nada peor que desconectar del todo. No creo que las personas seamos capaces de hacerlo o al menos, no del todo. No lo considero adecuado para nosotros, no se si me explico pero si abandonas tus vivencias, abandonas tu vida y al final, te acabas abandonando a ti. Sé que los recuerdos duelen, lo se demasiado, lo noto demasiado cada mañana y en cada momento pero vivo con ello.
Es algo difícil el pensar y el tener que vivir con ello pero en el fondo me hace más fuerte, más independiente, más yo y menos niña de mis recuerdos pasados.
Este último año ha sido duro, de hecho podríamos decir que ya van dos pero estoy aprendiendo, estoy viviendo de otras formas que jamás pensé que viviría, haciendo cosas que no pensé que querría hacer voluntariamente y disfrutando de los pequeños momentos.
Supongo que en eso debemos basar nuestra vida, en los pequeños momentos que no dejan que los invada el resto de oscuridad que nos consume a nosotros mismos.
Supongo que algún día dejaré de ser medio cínica y medio optimista y volveré a ser simplemente yo, a querer, a dejarme querer, a no tener miedo, a exponerme al mundo, a vivir más... pero ahora no puedo, sé que no soy capaz.
Tengo miedo. Yo lo sé y poca gente creo que se haya dado cuenta. Lo tengo de tantas cosas que quiero huir, hacerlo muy muy lejos, tanto que pueda dejarme aquí e irme sin mi misma. Hacerlo, para poder empezar a vivir.
No es que acabe realmente pero no te lo esperas, empieza con algo o alguien y evoluciona, lo hace hasta tal punto que no puede sostenerse más y acaba derrumbándose. Yo hago lo mismo. Muchas mañanas, demasiadas tardes, infinitas noches. Caigo, me derrumbo entre las sabanas y espero que el día acabe, que ese momento se desvanezca como la luz del sol tras las montañas.
A veces me cuesta desprenderme de mis pensamientos en ese punto pero soy de las que cree que no hay nada peor que desconectar del todo. No creo que las personas seamos capaces de hacerlo o al menos, no del todo. No lo considero adecuado para nosotros, no se si me explico pero si abandonas tus vivencias, abandonas tu vida y al final, te acabas abandonando a ti. Sé que los recuerdos duelen, lo se demasiado, lo noto demasiado cada mañana y en cada momento pero vivo con ello.
Es algo difícil el pensar y el tener que vivir con ello pero en el fondo me hace más fuerte, más independiente, más yo y menos niña de mis recuerdos pasados.
Este último año ha sido duro, de hecho podríamos decir que ya van dos pero estoy aprendiendo, estoy viviendo de otras formas que jamás pensé que viviría, haciendo cosas que no pensé que querría hacer voluntariamente y disfrutando de los pequeños momentos.
Supongo que en eso debemos basar nuestra vida, en los pequeños momentos que no dejan que los invada el resto de oscuridad que nos consume a nosotros mismos.
Supongo que algún día dejaré de ser medio cínica y medio optimista y volveré a ser simplemente yo, a querer, a dejarme querer, a no tener miedo, a exponerme al mundo, a vivir más... pero ahora no puedo, sé que no soy capaz.
Tengo miedo. Yo lo sé y poca gente creo que se haya dado cuenta. Lo tengo de tantas cosas que quiero huir, hacerlo muy muy lejos, tanto que pueda dejarme aquí e irme sin mi misma. Hacerlo, para poder empezar a vivir.
domingo, 22 de enero de 2017
Piensa en ello...
En días cómo hoy me gusta ser diferente, me gusta ser yo misma y es una sensación agradable. Muchas veces nos sentimos extraños en el interior de un cuerpo que no nos pertenece, un cuerpo corrompido por la sociedad, por el estigma y por las ganas de querer encajar. Es por eso que muchas veces pienso en cuál es la razón de que sólo algunos sean perfectos y no lo seamos todos.
Yo creo que en el fondo yo lo sé y todos lo sabemos pero hay un problema, nos estamos corrompiendo también por dentro. Tenemos la necesidad absurda de agradar a la gente, de oír comentarios como "si se arregla y se pone un vestido y unos tacones ya verás cómo liga, mientras no abra la boca todo irá bien"... Sí, por si alguien se lo pregunta esa frase la oí de la boca de alguien hace dos días en el autobús. En ese momento pensé en que sentido tenía eso, en que no era verdad, por un lado porque puedes enamorar a alguien sin arreglarte y por otra, porque aunque haya gente que no tenga mucha conversación no significa que no encuentre alguien con quién compartir aficiones, risas y miles de historias por lo que quiero que la gente piense, que lo haga profundamente y luego él mismo decida.
Tenemos que tener la capacidad para decidir que hacer, cómo hacerlo, cómo ser y sobretodo, que nos de igual la reacción de los demás porque ser la excepción y no la regla es algo difícil de ser por lo que valdrá más la pena que ser un clon del resto de la sociedad.
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