domingo, 7 de mayo de 2017

Ojalá...

Y ojalá estuvieras aquí, ojalá supieras usar tus superpoderes para ver y entender lo que está pasando, lo que estoy pasando.
Ojalá fueses capaz de estar, de volverme a llevar a casa, de volverme a hacer feliz sin que pensara en que la caída me va a partir en pedazos. 
Ojalá tuviera un paracaídas o unas alas para poder sobrevolarlo todo y no morir en el intento, rota en pedazos en ese mar tan azul.
Ojalá todo fueras tú, como antes, como ese tú. Te lo has llevado y sigo aquí esperándole, esperando algo mágicamente extraño que aparentemente ha desaparecido.
Ya no estás y no vas a venir a por mí, vas a seguir rompiéndome lo pedazos en trozos más y más pequeños. Vas a acabar volviéndolos polvo, haciendo que no pueda volver a recuperar esas partes, que se queden en polvo, que se pierdan entre la arena de las dunas de ese desierto. Ese que será mi tumba o que será mi cuerpo cuando hayas acabado de romper los pocos trozos que quedaban de mí, los pocos trozos que había recompuesto para poder volver a vivir.