A veces tengo miedo del tiempo, de cuanto van a durar las palabras flotando en él. Lo peor, es cuando me pongo a pensar en cuanto van a tardar en irse de mi mente los recuerdos.Entonces lo veo, me miro en el espejo y lo sé, mucho. En ese momento, dejo que mi propio espejismo ocupe mi lugar y viva por mí hasta poder volver a hacerlo yo.
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